31 de mayo de 2017

7 Formas de riqueza que no valoramos.


La Riqueza que todos merecemos



    La riqueza no es sólo cuestión de bienes materiales y monetarios, si bien es cierto que poseer estabilidad económica garantiza un futuro prometedor y el acceso a bienes y servicios;  no es menos importante la incalculable riqueza que de forma espontanea obtenemos desde el mismo momento en que nacemos. Nuestros mayores privilegios en el mundo son:


1

    Tener una familia: la mayor riqueza del ser humano es crecer con el calor de una familia, que a pesar de los inconvenientes, que nunca faltan, siempre están ahí, apoyando, dando afecto y motivación.


    2

    • Ser libres: en pensamiento, palabra y acción, poder construir nuestro propio juicio del mundo, activar y promover nuestros paradigmas.

    3

    • Disfrutar de nuestros sentidos a plenitud: oler, saborear, ver, escuchar y palpar.

    4

    • Poseer salud: para enfrentarnos a los retos e irrumpir en lo novedoso sin limitaciones.

    5

    • Tener la capacidad de discernir y de decidir: aspecto esencial para formar la personalidad triunfadora, y segura de todo ser exitoso.
    6
    • Gozar de la embestidura del amor incondicional: es esta quizá la más relevante de nuestras riquezas, de ella se desprenden valores y principios que hacen la vida del hombre valiosa y significativa. 
    7
    • Servir y dar: otros de los dones del amor incondicional es nuestra capacidad de servir de corazón y dar sin querer nada a cambio.


        Somos los seres más evolucionados del planeta, somos los dueños de la tierra, sus paisajes, su oxigeno, sus contrastes y su infinitud; nacimos y estamos ocupando un espacio en el universo, poseemos sentidos que nos orientan y nos hace posible el desarrollo, estamos dotados de inteligencia, atesoramos la intuición para protegernos y orientarnos, el Dios sagrado y sabio mora dentro de nuestro espíritu y como si fuese poco, ostentamos el libre albedrío para determinar lo que más conviene y el camino a seguir.


       Si te identificas con alguno de ellos, entonces, podrás dar testimonio en lo que consiste la verdadera riqueza, esa que jamás podrás perder, ni nadie te podrá hurtar. Cuando nos identificamos con algo, abrimos nuestros brazos a esa posibilidad e irremediablemente atraemos hacia nosotros eso que soñamos, además de riqueza de todo tipo, abundancia y amor verdadero. Porque la energía jamás se detiene y porque el universo es nuestro mejor aliado. 


       Mueve tu energía reconociendo tus privilegios y riquezas innatas y verás aparecer ante ti toda la generosidad del mundo. 


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    25 de mayo de 2017

    Roraima, Mundo Perdido (2)

      Roraima, la Cumbre

    Roraima mundo perdido
    Jacuzzi Roraima

         Para una mejor comprensión de la 2da parte de Roraima el mundo perdido (La Cumbre), sugiero leer el articulo:  Roraima, el mundo perdido, 1era parte. 



    amanecer Roraima
    Amanecer en Roraima

        En la primera parte de este artículo, narré el ascenso para llegar a la cumbre del Tepuy Roraima, partiendo desde San Francisco de Yanuari, pasando por Paraitepuy, el campamento Ték, el río Kukenán, el campamento base y el paso de las Lagrimas hasta llegar a la cima. Tres días en este recorrido, lleno de adrenalina, bellos paisajes, aire puro y agradables personas.

         En el presente artículo les relato anécdotas, y les describo lo que visualicé en la cima del Tepuy.



    Tepuy Roraima
    Pared del Tepuy Roraima

       Después de contemplar la majestuosa belleza de la pared final del Tepuy, continué con mi camino, faltaba poco, no iba sola, un buen compañero me ayudó a subir las altas y filosas rocas previas a la cumbre, el relieve aquí es empinado y de piedra suelta, hay que andar con sumo cuidado para no resbalarse y correr el riesgo de lesionarse.


    cima Roraima
    100 metros antes de pisar la cima del Roraima.

        Ya solo quedaban algunas rocas y unos cuantos raspones para la cumbre, cuando llegué; incrédula observaba a mi alrededor, venia de pasar por una cura de meditación, no daba crédito a mis ojos, sinceramente, creo que pasé a otra dimensión, que lugar tan irresistiblemente cautivador, lo primero que captó mi atención fue una serie de rocas con formas humanas, enfiladas a la derecha y a lo largo de toda la entrada, los nativos las llaman los guardianes y sin lugar a dudas, ellas te dan la bienvenida y no te quitan la mirada mientras te vas adentrando al Tepuy. 



    Entrada cima Tepuy Roraima
    Entrada a la cima del Tepuy

        A pesar de las condiciones en que llegué a la cumbre: empapada, embarrada, con mi mochila escurriendo agua, parte de mi ropa y equipo de campamento estaban mojados, así como mi ropa de dormir.  

      Mis rodillas no daban para más y tenia raspones y moretones en varias partes del cuerpo, mi espalda y hombros torturados por el peso, las plantas de mis pies dormidas del dolor; sin embargo, estar ahí me producía una sensación de bienestar y de éxito, incluso a pesar de todo los contratiempos.



    Pequeñas Lagunas  Roraima
    Pequeñas Lagunas en Roraima

       Me renové mientras caminaba rumbo al hotel donde se acampó, dichos hoteles son formaciones rocosas tipo cuevas, que sirven para resguardarse de la inclemencia del clima en la cima. 

      Hacia mucho frío, pero eso no impidió que aprovechara cada ocasión para fotografiar y disfrutar a plenitud de aquel paisaje poco usual: Neblina, pequeñas lagunas, robustas rocas en formas particulares, laberintos y su hermosa flora con plantas de orquídeas, y una especie de helechos y musgos. 


    Hotel Roraima
    Entrada al hotel 

       Caminamos aproximadamente 45 minutos hasta llegar al hotel, mi compañero de carpa se quedó rezagado para ayudar a las personas, por ese motivo cuando llegamos al hotel, ya todos los demás integrantes del equipo habían armado sus carpas y nosotros nos quedamos sin espacio para la nuestra. 

      Esas cavernas son pequeñas, puedes albergar bastantes personas pero pocas carpas, de manera pues, que cuando vi aquello, me sentí decepcionada, no hubo un trabajo colectivo, en equipo; privó la individualidad. 

       En las condiciones que me encontraba, no tenia ánimos para refutar, estaba cansada, con apetito, y mis pies no los sentía por el frío, tenia una especie de hipotermia, ademas, corría mucha brisa y por la alta humedad, temblada y me sentía enferma. 

      Opté por sentarme en una roca grande y observar como cada excursionista daba rienda suelta a su imaginación para acomodar su carpa y protegerse del frío y del agua que caía de lo alto de la roca-hotel.



    Formaciones rocosas cima Roraima
    Formaciones rocosas de la cima

       Saqué unos snack de la mochila y los compartí con algunas personas del grupo que estaban cerca y pregunté al organizador de la excursión, qué sugería para los que quedamos sin espacio para nuestra carpa, y aproveché para hacerle ver que ese hotel no tenia capacidad para 18 personas y que improvisar en un lugar como ese, con un clima tan inclemente, no era apropiado. 

      Después de que todos se acomodaron decidimos colocar nuestra carpa en el único espacio que quedaba, justo por donde pasaba la gente hacia la cocina y donde golpeaba el chorro del agua contra una roca, toda esa agua caía encima de nuestra carpa, lo que formaba un charco alrededor de la tienda de campaña y la hacia más vulnerable.


    cocina hotel Roraima
    La cocina del hotel.
         Afortunadamente, el agua no entró y pude mantenerme seca y agarrar calor. Mi compañero de carpa es una gran persona, amable, caballeroso, generoso, atento, respetuoso y muy colaborador, tuvo conmigo todo tipo de detalles y consideración, cosa que le agradezco infinitamente y que jamás olvidaré, cuando pienso en grandes seres humanos, él es uno de los que encabeza la lista, para mi fue una bendición tenerlo como compañero de grupo. 



        Ese primer día en la cima, el clima estaba frío y nublado, aprovechamos para descansar y reponer fuerzas, despertamos como a las dos horas y había un radiante sol, ideal para explorar y conocer. 


         El guía y los organizadores nos despertaron y nos animaron a salir, fuimos a los Jacuzzis, unas piscinas naturales con aguas cristalinas y frías, poco profundas y en su fondo cristales de cuarzo, cuando vi aquello, me eclipsé, las había visto en internet y en fotos, y fue una de mis mayores motivaciones para ir a Roraima, pero no imaginé que tenerlas frente a mi, seria tan mágico, me subí a una roca y tomé muchas fotos, empezó a llover y hacia frío, aún así, me lancé al pozo con otros compañeros, el frío pasó de inmediato y que divino toda la energía que absorbí de ese lugar, demasiado rica y renovadora.


    Jacuzzi Tepuy Roraima.
    Jacuzzi Tepuy Roraima.


     
     Sondeamos otros lugares, caminamos entre pequeñas lagunas, laderas de agua cristalina, rocas extrañas, orquídeas y piedritas de cuarzo; v
    olvimos al hotel, compartimos una rica cena, charlamos a gusto con el grupo y nos dispusimos a dormir. 


    Plantas relieve  Roraima
    Plantas y relieve de Roraima


        Al otro día, muy temprano nos esperaba un radiante sol, arreglamos nuestras mochilas y nos retiramos del hotel, no sin antes cuidar que todo quedará limpio.

      De ahí fuimos a un extremo del tepuy conocido con el nombre del Abismo, un impactante lugar, que deja perplejo a cualquiera, con una hermosa vista de la Gran Sabana, y a una de las paredes del Roraima; ese día corría mucha brisa, lo que dificultaba tomar fotos, aun así no parábamos de posar y de tratar de captar lo mejor que nuestros lentes y cámaras podían. 

    Roraima, el Abismo
    El Abismo.

        Luego de disfrutar del Abismo, nos preparamos para el descenso, cada uno con su equipaje y desechos. En la primera fase del retorno, pasando por la cascada de Las Lagrimas, me lesioné una rodilla, por la inclinación del relieve, frenaba con mi pie derecho con mucha frecuencia, fueron varias horas tensionando mis dedos, rodillas y piernas, hasta que ya cuando llegué a la parte llana, no podía caminar bien, la planta de mis pies estaban literalmente desgarradas y con ampollas y mi rodilla derecha muy lastimada.


      El recorrido fue de aproximadamente 8 horas, en esta oportunidad, íbamos a pernoctar en el campamento Tek, es decir, hicimos el recorrido de dos días en uno sólo, llegamos de noche, dos jóvenes me ayudaron a cargar mi equipaje y gracias a ellos, pude llegar más rápido y menos lesionada.


    Roraima relieve
    Retornando 

       Fui sola a bañarme en el río Ték, estaba oscuro, pero el reflejo de la luna iluminaba todo, no sentí miedo, necesitaba sumergirme en esas aguas, para calmar el dolor de mi cuerpo y sí que funcionó, fue un baño rápido, me relajé y descansé un rato. La luna estaba bellisima, inolvidable; me cambié, cené, uno de los organizadores me hizo un masaje terapéutico en ambas piernas y me fui a dormir.


      Al otro día en la madrugada, continuamos con la última fase del regreso, yo iba sin mochila, los muchachos organizadores, se ofrecieron gentilmente a ayudarme a llevarla, lo agradecí de corazón, pues no estaba en condiciones de cargar más nada, ya con mi peso era suficiente.


    Campamento río Ték.Roraima
    Campamento río Ték.
       Nos fuimos retirando por grupos, yo fui la segunda en avanzar, eran aproximadamente las seis y media de la mañana y ya estaba en el camino que me llevaría a Paraitepuy, el paisaje agradable y el clima fresco; en el camino conseguí a varias personas que iban subiendo al Tepuy, la mayoría extranjeros. 

      Ya llegando me desvié del camino sin querer, fui a parar a un caserío de pemones, a los que pregunté por donde era la vía correcta para llegar a Paraitepuy y no contestaban, continué caminando y una niña indígena me alcanzó y me señaló el camino, realmente no estaba pérdida, sólo que yo me fui por el centro del pueblo y el camino de los turistas es por las afueras del caserío, pero todo estuvo bien, aproveché para conocer de cerca como viven, dónde cocinan, dónde lavan, entre otros. 

      Es muy lamentable el estado de abandono en que están nuestros indígenas, ignoro si es por falta de atención y educación o es por ser ese estilo de vida parte de su cultura.


    camino regreso  Roraima

       A eso de la una de la tarde ya me encontraba en Paraitepuy, esperamos a todo el grupo, nos revisaron los morrales para verificar que no hubiésemos extraído algún mineral, planta o animal del Tepuy; luego nos montamos en el carro que nos esperaba para llevarnos hasta San Francisco de Yanuari, una vez ahí, algunos del grupo nos fuimos a Santa Elena de Guairen a busca transporte que nos llevara hasta San Felix, los otros se quedaron para irse al día siguiente.

      Conseguimos boletos en autobús, viajamos toda la noche y por el cansancio dormí sin percatarme de distancia, cuando desperté estábamos entrando a la ciudad, eran las siete de la mañana. 

      Me bajé del auto, me despedí del grupo y con la ayuda de mi amigo de carpa, conseguí un taxi que me trasladó al hotel que yo tenia reservado, esperé un buen rato a que me entregaran la habitación, pues era muy temprano para el check in. 

       Llegué a mi habitación, saque toda mi ropa y la extendí para que se secara; me duché y me recosté en la cama, que me pareció muy rica y suave, me dormí profundamente, hasta el otro día a las once de la mañana, que me despertó el celular con una llamada familiar. Me activé y retorné a mi casa, con algunos inconvenientes con mi boleto y la hora de salida, pero solventado todo, me sentí agradecida y feliz de mi aventura.

    Reflexión

       Cuando logramos entrar en nuestro centro, todos los caminos son mas claros, logramos comprender que bien valen los esfuerzos, que todo tiene un lado bueno por muy terrible que parezca, entendemos que estamos aquí para cumplir una misión y que venimos configurados para triunfar...

       En esta oportunidad el reto fue extremo, no sólo por el esfuerzo físico, las inclemencias del tiempo y lo duro de la ruta, sino también, porque nos sometimos a pruebas en todos los sentidos y logramos superar los obstáculos, saliendo fortalecidos...Nadie dijo que fuese fácil, pero lo logramos!!!



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    15 de mayo de 2017

    Roraima, Mundo Perdido (1)

    EL ASCENSO A RORAIMA

       La ruta monte Roraima, es una aventura que todos deberíamos regalarnos aunque sea una vez en la vida. Para mi fue una experiencia fascinante; la recomiendo ampliamente. Haré el relato en dos partes por lo extenso del contenido. En esta primera parte, relato el ascenso al Tepuy hasta la llegada a la cúspide. En la segunda parte, les contaré lo que observé en la cima, les mostraré sus increíbles paisajes, relieves y particular clima.



    Campamento base, al fondo el Tepuy Kukenán.

    Saliendo de casa

       Salí de casa un día del mes de mayo, rumbo a cumplir la ruta que me llevaría a los brazos del Tepuy Roraima; con mi mochila repleta de sueños, feliz y la mejor de mis sonrisas, realmente me sentía plena y aunque mi mochila pesaba, no me quejaba, estaba cumpliendo un sueño.


    Inicio de la caminata al Roraima.

    Llegando al poblado indígena San Francisco de Yuruaní

      Esta ruta la realicé con un grupo de excursionistas de varios estados de país, el punto de encuentro fue en Puerto Ordaz, en el estado Bolívar, allí nos dimos cita excursionistas, viajeros, mochileros y aventureros con el mismo objetivo, ascender al Tepuy Roraima. Después de solventar varios inconvenientes partimos en autobús a San Francisco de Yuruaní, población indígena, a 640 kms de la ciudad. Fue un viaje largo y agotador, nos esperaba el guía que nos iba a trasladar al Tepuy, un nativo de la comunidad.


    San Francisco de Yuruaní
      Armamos las carpas y mientras se preparaba la cena, aprovechamos para conocernos mejor, cenamos y nos fuimos a dormir; después de un descanso reparador nos levantamos de madrugada y nos organizamos para desayunar y prepararnos para comenzar la travesía. Llegaron dos vehículo de doble tracción, conducido por dos personas muy atentas que nos transportaron a lo largo de un camino de piedra y tierra de donde ya se empezaba avistar el gran Tepuy.  

    San Francisco de Yuruaní, saliendo a Paraitepuy

    Paraitepuy nos recibe

       Después de una hora de camino, arribamos a una comunidad típica indígena, llamada Paraitepuy, allí nos registramos en la oficina de INPARQUES, los pemones nos dieron algunas sugerencias para el trayecto y nos indicaron: No extraer ningún mineral, planta o animal del Tepuy; desde este punto se pueden contratar guías y porteadores para el ascenso, en nuestro caso, sólo llevábamos un guía y cada persona cargaba su equipaje.



    En Paraitepuy

       Aproximadamente, a las 11:00 am iniciamos la caminata, la ruta en esta primera etapa es muy suave, el camino es a cielo abierto, con montículos a lo largo del camino, atravesamos riachuelos donde recargamos agua y descansamos a la sombra de los arboles.

    Iniciando la ruta, al fondo el Gran Roraima


      Es recomendable llevar camisa manga larga, gorra y mucho protector solar para este trayecto, pues, normalmente es muy soleado.




        Al principio de la ruta empecé a caminar en grupo, ya más adentrada las horas me fui quedando sola, me detenía con frecuencia a tomar fotos y a descansar, mi mochila estaba pesada y decidí caminar a mi ritmo y disfrutar del camino; es particularmente especial, que cuando inicias la caminata tienes el Tepuy mirándote de frente y puedes ver como poco a poco te vas acercando a él, ves su imponente belleza y fuerza, sientes su energía atrayéndote, es como si fuese levantándose a nuestros ojos, es una sensación única.

    Primer Campamento a Roraima


       Luego de 4 horas de caminata suave, nos acercamos al campamento Ték, primer campamento a orillas del río del mismo nombre, en este lugar hay un quiosco donde venden refrescos, agua y chucherías o snacks, todo con altos costos, ahí pernoctan los viajero y  turistas extranjeros.

      
       Cuando llegué a este campamento estaba muy cansada, con calor, mucha sed y hambre, mi primer impulso fue tirarme en la grama a recuperar fuerza, luego comí algo ligero, me monté el morral y continué mi camino, el río no estaba tan crecido, pero por seguridad, algunos indígenas nos ayudaron a cruzar. Pasada una hora más de caminata, arribamos al tranquilo campamento Kamaiwa.ken, a orillas del río Kukenán, donde acampamos la primera noche.


      
       El río Kukenán es una afluente que nace en el Tepuy de igual nombre y que desemboca en el río Orinoco, sus aguas son briosas y frías, posee una energía muy rica, basta bañarse en él para sentir como tu cuerpo se regenera y se dispone a continuar con el reto.

       Cayendo la noche me bañé en esas heladas aguas, fue tan reparador y tan divino que me retiré todas mis prendas y disfruté de las caricias del aguas en mi piel. Fue una noche agradable, una generosa cena a la luz del fogón, armamos el campamento y nos dispusimos a dormir. Compartí carpa con un amigo, una gran persona a la que conocí allá mismo. Más o menos a media noche se desprendió un aguacero y el frío era intenso, realmente no me sentía cómoda en una carpa ajena, con una persona a la que apenas conocía, pero superé esa primera noche, ya después, estuve mejor al respecto. Por ahorrar en peso y espacio en mi bolso, no llevé mi carpa.

    Camino a Roraima


    Segundo Campamento a Roraima 




       Al día siguiente madrugamos, hicimos desayuno y almuerzo para todos, comimos y llevamos nuestra viandita para el camino, el objetivo era llegar al lugar de acampar la segunda noche, ya a las 7 de la mañana estábamos saliendo rumbo al Tepuy, esta ruta es un poco mas dificultosa, algo empinada, se atraviesan montañas completas con amplias colinas y riachuelos, su paisaje es hermoso con variada flora y grandes rocas. Mi mochila no la cargué en este trayecto, algunos chicos me ayudaron a llevarla, agradezco infinitamente el detalle, pues yo estaba muy adolorida, estaba pagando mi novatada.

       
         A eso de las 2:00 de la tarde pisamos el campamento base, muy cerca de la pared donde inicia la rampa para el ascenso a la cumbre del Roraima; armamos carpas, hicimos comida y nos fuimos a bañar en un riachuelo literalmente congelado que está muy cerca de ahí, un baño reparador que me dejó como nueva, durante la tarde tomamos fotos y vídeos de la pared del Roraima y del Tepuy Kukenán con sus cascadas, una muy buena terapia de relajación y compartir.


    Campamento segundo día, al fondo pared del Roraima.
       Describir lo que se siente en ese lugar es difícil, hay que vivirlo, es una mezcla de plenitud e incertidumbre. En la noche nos reunimos en la cocina improvisada y disfrutamos de chistes, cuentos y anécdotas de las personas que asistimos y del guía. Esa noche, volvió a llover pero no hacia tanto frío, descansamos y cuando amaneció, seria el gran día de hacer cumbre, no imaginaba que lo que venia era el camino más difícil de la ruta.     


    Ascenso a la rampa de Roraima



        Ascender la rampa, es todo un desafío, su camino es como una especie de escalera en forma de caracol que vas subiendo hasta llegar a la cima, el trayecto es entre bosque y riachuelos, con grandes rocas y caminos engorrosos de transitar.

      
       Esta última caminata fue muy cansada para mi, por sus relieves, las depresiones del suelo y por mi mochila que se tornó más pesada al mojarse por la lluvia y la humedad del ambiente, llegamos a un lugar místico e impactante conocido como "La Pared", es la base del Tepuy, un área de gran magnetismo y donde la gente se acerca, ora, y pide permiso a los espíritus y al Gran Roraima para subir, aquí pude sentir como mis vellos se erizaban por la energía que lo circunda, me sentí plena, agradecida y muy feliz de estar ahí, lloré de emoción y gratitud, y a pesar de que llovía, fue uno de los momentos mas maravillosos vividos en esta aventura.

      Continuamos el trayecto, que se tornó fuerte y muy extenuante, fue necesario emplazar a dos elementos que son requisitos mínimos para culminar con éxito un reto de este calibre; la resistencia física y la fuerza de voluntad. Un compañero de aventura me dijo: "Dale que tu puedes, allá vas a llegar con esto y se señaló su cabeza", tenia mucha razón, es necesario echar mano de toda nuestra fortaleza para no renunciar.

        Ya en las dos ultimas horas de caminata me uní a una parte del grupo que iban relajados y que me ayudaron literalmente a subir, bellas personas, siempre prestas a colaborar y hacer más ligero el camino.



       Después de casi 4 horas de caminata llegamos a un mirador fascinante, donde se apreciaba la Gran Sabana y parte de la comunidad de San Francisco de Yunuari, aproveché para tomar fotos, admirar los paisajes y disfrutar de la brisa que bailaba entre el Tepuy y el mirador, un poco más adelante empezó aparecer la magistral cascada llamada el paso "Las Lagrimas" Roraima, un monumento al alma de la naturaleza, una mujer vestida de novia, una virgen posando en la pared del Roraima, una oda al amor, son sólo símiles que ayudan a entender tan majestuosa belleza.

       Al llegar a ese punto, es indescriptible lo que pasó por mi cabeza, superó mis expectativas ver caer la cascada en vuelo de ave y como la brisa seguía su danza para advertir la presencia de uno de los lugares mas extraordinarios del planeta, donde celosamente se guarda el secreto del gran Roraima. Fueron momentos de encuentro espiritual para mi, mi corazón latía muy fuerte, estaba exaltada, un poco de emoción y otro poco por el reto que tenia delante de mi, escalar una cumbre empinada, paralela a la gigante cascada, por donde corría el agua y la piedra suelta. 

      Con determinación emprendí el ascenso y empecé a escalar y trepar como pude, un rato a gatas, otro rato caminando, otro sentada, otro arrastrándome, el desafío era llegar a la cima y ya estando en ese punto, no había retroceso, tenía que hacerlo, y efectivamente, con paciencia, constancia y sobre todo seguridad, lo logré. 

       Ya sólo quedaban los últimos metros para pisar la cumbre, me detuve para asimilar y reflexionar; me encuentro a mis espaldas con parte de la pared vertical en la que culmina el Tepuy, les juro que ni la cumbre fue tan estremecedora para mi, como ese momento, poder ver tan de cerca algo que desde lejos o por fotos parece inalcanzable, recordar todo lo que había hecho para lograr llegar hasta ahí, su aire puro y único, su magnifica belleza y su realeza, realmente una gran bendición. 



       
      Esos fueron los instantes para la contemplación y la meditación. me hubiese gustado tener alas y desprenderme en vuelo desde ese santuario natural, me sentí tan viva, tan dichosa y tan impenetrable, nada hubiese podido dañar esos minutos de gloria que respiraba.

        Y es así como aconteció mi ascenso al Tepuy, en la próxima entrega la segunda parte de Roraima (la cumbre.), donde concluiré con esta aventura y les dejaré ver lo que conseguí arriba del Tepuy. 



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    4 de mayo de 2017

    ¿Cómo se enriquece un viajero?



    ¡El mejor tesoro, mora dentro de ti! 




       
         Es un gran privilegio ser un ciudadano del mundo, un viajero empedernido, un mochilero atrevido; es tanta la riqueza que vamos atesorando que cada día crece más nuestra pasión por peregrinar. Te muestro sólo algunas de ellas:

    • Amor propio,  autoestima y seguridad: mientras viajamos nos conseguimos con situaciones que nos corresponde resolver solos, tales como dónde dormir, dónde ir, cómo subsistir, qué visitar, cómo transportarnos, cómo suplir gastos, el idioma, adaptarnos a costumbres y culturas extrañas para nosotros, enfrentarnos a inmigración, hacer procesos legales para poder pernoctar en algunos lugares que así lo requieren, en fin, un cúmulo de experiencia que nos enriquece como personas y nos vuelve autosuficientes al desarrollarse la autodeterminación y la seguridad. Echamos mano de la creatividad y de nuestro carisma para salir exitosos de cada prueba, es ahí donde descubres lo poderoso que eres y lo que eres capaz de hacer y comenzamos a enamorarnos de nosotros mismos, nos valoramos y podemos sentir el placer de ser lo que somos.

    • Conocimiento: viajar es asistir a la mejor casa de estudios pero a cielo abierto. Las rutas, la gente que consigues a tu paso, los inconvenientes, la naturaleza, los animales, el clima, son tus mejores maestros. A cada paso vas aprendiendo sobre geografía, historia, culturas, costumbres, idiomas, manejo de mapas, entre muchas otras cosas. Sin embargo, la mejor lección la recibes de la madre tierra que en su inagotable sabiduria nos da clases magistrales y ejemplos palpables de cómo coexistir con el mundo que nos rodea y cómo servirle.

    • Amistades: una de las riquezas más escasas en el planeta es la amistad sincera, cuando transitamos por los caminos necesitamos de los demás, no sólo para que nos ayuden y nos orienten, sino también para que nos den su calor humano, sus sonrisas, su afecto, su solidaridad, su voz de aliento y en muchas ocasiones su compañía hasta nuestro destino; de manera pues, que si algo valioso cultivamos en nuestros viajes es la amistad. Somos privilegiados cuando gozamos de buenos momentos, con buenos amigos, en los mejores lugares.

    • Vivencias y anécdotas: si de algo se alimenta un viajero, es de lo que va experimentando, de lo que le va aconteciendo en cada tramo de su viaje. Lo que nos hace florecer es justo esa expectativa de lo que nos aguarda en una próxima ciudad, en un aeropuerto, en alguna calle, playa, montaña, selva o rincón o en esa nueva aventura; el no poseer la certeza de lo que nos espera, nos hace vibrar de emoción, nos repotencia las energías, nos hace abrazar la felicidad y sentir amor en su manifestación más pura y es así como vamos acumulando capital de vivencias y anécdotas para sobrevivir en un mundo difícil para soñadores, pero no imposible de disfrutar. Ademas, nuestras vivencias nos sirven  para contar, para dejar huellas y por qué no, hasta para escribir un libro.

    • Riqueza espiritual:  quizá lo que más atesoramos cuando pateamos el mundo es riqueza espiritual; a mi modo de ver, es la más importante fortuna del ser humano. El contraste con el mundo expande tus fronteras mentales y emocionales, se fomenta tu actitud crítica y tu sentido de gratitud, te haces una persona más fuerte y positiva,  tu creatividad y producción artística se disparan, todas las experiencias vividas te hacen un ser sensible, flexivo y con profundo amor hacia las personas, la naturaleza, los animales y el mundo en pleno.

    • Habilidades y destrezas: armar una carpa, hacer una mochila o una maleta, prender una fogata, cortar leña, improvisar un medio de transporte, hacer nudos, cocinar en cualquier rinconcito, aprender técnicas para acampar, escalar, primeros auxilios, uso de recursos naturales, uso de guías, mapas, brújulas, gps, manejo de la cámara y /o grabadora, son apenas unas de las muchas habilidades y destrezas que adquirimos mientras preparamos nuestra escapada y cuando viajamos.

    • Producir y mostrar tu talento: cuando estamos en el proceso de dar los primeros pasos para iniciar un viaje, sea largo, corto, como mochilero, como turista o con cualquier propósito, lo que más nos inquieta y llena de incertidumbre son los recursos para cubrir gastos y poder sostenernos en el lugar que visitaremos. Si eres mochilero o viajero frecuente, generar tus propios ingresos mientras viajas es una alternativa muy viable y nada despreciable. Es el momento de explotar tus talentos y emprender haciendo lo que te gusta o a través de intercambios (Mas adelante haré un artículo más detallado, con sugerencias y actividades a desarrollar para sustentarnos durante un viaje).

    • Gastronomía y nuevos sabores:  degustar los platos de cada pueblito, ciudad o país que visitas, es uno de los mayores placeres y privilegios de ser un aventurero, saborear los manjares de los lugares que visitamos, esa sopita caliente, el pan recién hecho, ensaladas frescas de los huertos caseros, por sólo nombrar algunas, es un aliciente en medio de todo el trajinar de un mochilero, pero bien vale el esfuerzo. Particularmente, lo primero que quiero saber de un lugar, después de su clima, son sus platos típicos. La riqueza culinaria de cada región va dejando huellas en los viajeros, sus aromas y sabores por lo general nos cautivan.

       De manera pues, que más lucrativo 
      no puede ser.

          Llevar un estilo de vida mochilero o viajero; tal vez, no llene tus bolsillos, pero sin duda, andarás por esta vida satisfecho, vibrando, feliz de haber superado metas y expectativas, llenado tus vacíos y haber visto el mundo con tu propio lente.



          Cuando regresas de un viaje ya tu vida no es la misma, por corto que sea, siempre nos marcará; pues experimentamos la savia de la vida en cada sonrisa, en cada saludo, en cada bocado, en cada ruta, en cada nuevo aprendizaje, o clima que conocemos y lo mas importante; quizás, es que dejamos un poco de nosotros en cada espacio que pisamos, nuestras huella siempre estará presente por donde pasemos, es nuestro deber cuidar que sea sublime. 


      Soy viajera sin excusas

      Tus comentarios, preguntas o sugerencias son bien recibidas.